Historia de Bretaña

Historia de Bretaña

La prehistoria: 

Los vestigios descubiertos en el valle de la Vilaine permiten registrar la presencia humana en Bretaña en 700.000 a. C. Existen restos de asentamientos y animales del Paleolítico medio deñ 100.000 a. C. Pero no fue hasta el 5.000 a.C., cuando las poblaciones se sedentarizaron, En ese momento se erigieron espectaculares monumentos megalíticos que siguen hoy en pie: menhires y dólmenes.

Al principio del neolítico, las poblaciones agrícolas se asentaron en este extremo de occidente. Para honrar a sus muertos, estas comunidades erigieron megalitos, irguieron piedras, construyeron pasillos funerarios y túmulos. Este arte alcanzó su apogeo entre el  5.000 y 2.000 años a.C. Hay gran cantidad de estos monumentos esparcidos por toda la región.Por ejemplo Saint-Just, en la bahía de Morlaix se halla la necrópolis más importante: el cairn de Barnenez, que reúne 11 dólmenes. Algunas piedras están decoradas con motivos rituales, como en Gavrinis.: Aunque los alineamientos más famosos se hallan en Carnac.

Carnac , Sur de Bretaña, Francia
Carnac , Sur de Bretaña, Francia

La edad de Bronze y los primeros celtas

Hacia la mitad del tercer milenio antes de Cristo. AD, la población de la península de Bretaña empiezan a sedentarizar-se y a ponerse en contacto unos asentamientos con otros, a través de rutas marítimas y fluviales.

Pertenecían a una confederación,bautizada con el nombre de Armórica (de Armor , “tierra asomada al mar”),la región se dividia en cinco pueblos: los osismos en torno a Carhaix, los vénetos en Vannes, los coriosolitas en torno a Dinan, los redonos en Rennes y los namnetes en Nantes.

Gentes celtas procedentes de Ucrania, se instalan en la península entre 700 y 500 a. C. Son un pueblo de hábiles  artesanos que dominan el metal y aportan una sólida organización social. Estas personas tenían fuertes lazos económicos con los celtas de Gran Bretaña, incluyendo el comercio de estaño y otros metales. Este comercio juega un papel clave en la difusión de nuevas técnicas y expresiones artísticas; por tanto, espadas y dagas descubiertos en  montículos de Wessex muestran fuertes similitudes con las herramientas encontradas en bretaña.

Los druidas , la máxima autoridad moral de esta civilización, son a la vez representantes religiosos, juristas y profesores. Reúnen al pueblo en torno a divinidades, a menudo vinculadas con la naturaleza.

Historia-Bretaña-mapa
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Historia-Bretaña
Bretaña celtica

Cruces Celticas
Cruces Celticas

La época Romana

En 56 a. C, Julio César conquista Armórica y reagrupa los cinco pueblos en uno solo: la provincia del Lyonesado. Los romanos impusieron fuertes impuestos, pero también construyeron caminos y acueductos beneficiosos para el comercio y el desarrollo de los pueblos. La explotación de las minas de oro, plomo y hierro también favoreció la riqueza de la región.  En esa epoca Nantes era mucho más importante que París.

Durante más de cuatro siglos, Armórica disfrutó de una época de paz y prosperidad, tanto en el plano cultural como en el comercial. Cerámica, joyas y otros objetos demuestran la existencia de una artesanía elaborada. Los celtas romanizaron sus divinidades y se adaptaron a las costumbres galo-romanas, aunque no abandonaron totalmente su cultura.

De esta època hay ciudades como Vannes y Nantes o Rénnes, incluso en Brest queda un fuerte romano, asi pues fue importante la dominación romana en esa zona.

– Mucho le debe a esta parte de la historia los relatos de Astérix i Obélix, ambientados en esa època i presentando una fiera resistencia al imperio romano.

Asterix

La Invasión Sajona

A finales del s. IV, Hacia el año 275 d. C. Los celtas de la actual Gran Bretaña llegaron a la región, a la que llamarían de forma definitiva “Bretaña”. Con su sucesión de saqueos y destrucción. Los pueblos se rodearon de fortificaciones, pero los soldados romanos huyeron, dejandoles a merced de los invasores.

Perseguidos por las tribus de sajones, anglos y escotos, evangelizaron a unos pueblos próximos a ellos por su lengua y el comercio, consolidando la cristianización de la península. Los monjes levantaron los primeros monasterios (san Guénolé fundó el de Landévennec).Con ellos emigran los primeros santos evangelizadores de Bretaña: San Corentín, San Gwenole, San Ronán, San Pol, San Brieuc.El bretón va suplantando al latín como lengua vehicular.

A partir del siglo 7, los francos intentan someter a los bretones.Sin embargo, éstos se niegan a ser vasallos de sus poderosos vecinos y sacuden regularmente el yugo franco.No obstante, Bretaña tardaría en alcanzar la unificación. Los tres condados de Vannes, Rennes y Nantes no se unificaron hasta el año 750 para formar la Marcha de Bretaña, cuyo mando asumió Rolando, sobrino de Carlomagno, enfrentando a bretones y francos. En 831, Ludovico el Pío nombró jefe de Bre­taña a un noble bretón, Nominoë , que extendió su poder por toda la región.

El caos normando 843-938

Erispoë, hijo de Nominoë, le sucedió en 851, convirtiéndose en vasallo del rey de los francos. Su primo Salomón, que reinó tras ordenar su asesinato en 857, controló Anjou, Maine y Cotentin. La muerte de Salomón en 874 desata una guerra de sucesión y coincide con el recrudecimiento de los ataques invasores normandos , que alcanzan Nantes en 843. Remontando el Loira en sus drakkars, penetran en el interior del reino, destruyendo castillos, abadías, pueblos y ciudades. El clero y los nobles huyen con sus riquezas. Tras expulsar a los normandos en 937, Alain Barbetorte se convierte en duque en 938 y restaura la paz.

Conflictos por la sucesión: 

A la muerte de Alain Barbetorte en 952, sus herederos vuelven a disputarse el territorio. Durante un siglo y medio, mientras la miseria asola la región, los señores se enfrentan guiados por sus intereses personales. Bretaña cae presa de incesantes conflictos en los que también interfieren intereses extranjeros.

En 1341, a la muerte de Juan III, estalla la guerra de Sucesión que enfrenta a Carlos de Blois, apoyado por los franceses, y Juan de Montfort, aliado de los ingleses. Bretaña se ve así envuelta durante 23 años en plena guerra de los Cien Años (1337-1453). Durante dicho período se construyen numerosas e im­­portantes fortalezas a lo largo de la frontera entre el ducado y el reino, que componen la red defensiva de las “Marches de Bretagne” . Carlos de Blois fue derrotado en Auray en 1364. El Tratado de Guérande puso fin al conflicto en 1365 otorgando la corona a Juan de Monfort .

El deseo de independencia 1ª mitad del s. XV

El reinado de Juan V , inaugura un período de prosperidad para Bretaña, con una poderosa flota (2.000 navíos) y relaciones comerciales con Inglaterra, con productos como la sal y los tejidos de tela. En esta época surge el sentimiento nacional bretón: los duques se hacían coronar declarándose “duques por la gracia de Dios”. Poseían su propia corte, ejército y embajadores acreditados, y acuñaban su propia moneda.

El duque Francisco II estaba decidido a convertir Bretaña en un reino completamente independiente. Sin embargo, el Tratado del Verger, que confirmaba su derrota en la batalla de St-Aubin-du-Cormier (1488), impuso a los duques bretones la obligación de obtener el consentimiento del Rey de Francia para desposar a sus hijas. A la muerte de Francisco II, en 1489, su hija Ana , de 13 años, se convirtió en duquesa de Bretaña . Carlos VIII invadió el ducado de Bretaña y, tras tres años de guerra, obligó a Ana a desposarle en 1491.

Al fallecer Carlos VIII en 1499, Ana contrajo matrimonio con su primo, Luis XII . Gracias a dicho esponsal, consiguió la devolución de todas las villas bretonas, excepto Nantes y Fougères y mantuvo la autonomía de la región.

No obstante, a su muerte, en 1514, Bretaña queda definitivamente unida a Francia mediante el edicto de unificación firmado en Nantes. Sin embargo, la región conservó ciertos privilegios: se mantendrían los estados de Bretaña; no se impondría ningún impuesto sin la autorización de los representantes bretones; no sería posible llamar a filas a los bretones para servir fuera de la región; los bretones sólo podrían ser juzgados por tribunales que se rigieran por las costumbres bretonas.

La Edad de Oro 2ª mitad del s. XVI-s. XVII

En 1534, el descubrimiento de Canadá por el navegante Jacques Cartier , oriundo de Saint-Malo, fomenta los viajes lejanos y el comercio internacional. De hecho, entre 1550 y 1700, Bretaña se encuentra en el centro de las principales rutas marítimas comerciales, y St-Ma­­lo se convierte en el primer puerto francés, con 3.000 naves. De sus grandes expediciones de pesca en aguas de Terranova , los marinos bretones traen el bacalao, que cambian en España e Italia por cítricos, aceite de oliva o el alumbre de Roma, material imprescindible para la industria textil. La agricultura se desarrolla gracias a los nuevos cultivos de trigo rubión y sarraceno, bien adaptados a los suelos bretones. El lino y el cáñamo se utilizan para confeccionar las velas de los barcos o telas más delicadas. El desarrollo del viñedo nantés y la elaboración de la sidra, de origen normando, contribuyen a la riqueza de la región. Se instalan fraguas, mientras que los talleres de Nantes y Rennes acuñan un 35% de la moneda francesa.

Bretaña está bajo la administración de un gobernador designado por el rey. La vida política está tranquila hasta que el duque de Mercœur, gobernador en 1588, se opone a la difusión de la religión protestante en Bretaña. Alzamientos y revueltas se propagan por la región. Bretaña, extremadamente católica, se sumerge en unaguerra religiosa que durará nueve años. El 13 de abril de 1598, Enrique IV firma la paz con el Edicto de Nantes , que proclama la libertad de culto en el reino.

En 1664, Colbert funda la Compañía de las Indias Orientales para desarrollar el comercio con Oriente. En 1675, tras la introducción de nuevos impuestos (papel timbrado, tabaco, vajillas de estaño), estalla en Rennes larevuelta de los Bonnets Rouges (o revuelta del Papel Timbrado), que se extiende por todas las ciudades y los campos bretones, antes de ser brutalmente reprimida. Las posteriores sanciones económicas pondrían fin a la Edad de Oro de Bretaña.

De las revueltas a la Revolución S. XVIII

El deseo de independencia, transformado en resistencia al poder real, está marcado por la decapitación del marqués de Pontcallec (1720), acusado de deslealtad en favor de España. Con la Revolución Francesa (1789), se evidencian las turbulencias que agitaban Bretaña, con el apoyo inmediato de los bretones al movimiento revolucionario. Los disturbios estallan en enero de 1789; el Parlamento se disuelve en noviembre de 1789 y, en 1790, Bretaña queda dividida en cinco departamentos.

No obstante, rápidamente parece que la división es menor entre nobles y campesinos que entre gentes de las ciudades y gentes del campo. Dos decisiones van a unirlos contra la Revolución y prender fuego a la región. En primer lugar, la Constitución civil del clero de 1791, que libera a la Iglesia francesa de la autoridad de Roma, provoca el levantamiento de los campesinos bretones, muy apegados a su clero. En 1793, la aplicación de laleva militar obligatoria con el reclutamiento de 300.000 hombres, contraria al tratado de 1532 , acaba agravando la situación.

Rápidamente, bajo el nombre de chouans , nobles y campesinos constituyen bandas armadas. El ejército católico y mo­­nárquico reúne a 40.000 combatientes bajo el lema “Por Dios y por el Rey”. La Revolución se transforma en una guerra por motivos religiosos, con cer­­ca de 150.000 víctimas. Está repleta de masacres como la ocurrida en Nantes en 1793, donde se ahoga a entre 2.000 y 5.000 insurgentes. La Revuelta de los Chouans, bajo el mando de dirigentes como Cadoudal y Charrette, se extiende por todo el oeste. El 27 de julio de 1795, 2.000 emigrantes procedentes de Inglaterra desem­­barcan en Quiberon , apoyados por una importante flota inglesa y por 15.000 “chouans”, con el objetivo de restaurar la monarquía. Su golpe de fuerza resulta ser un desastre: derrotados por el general Hoche, 1.000 personas son fusiladas y 6.000 arrestadas. Ese mismo año, la ejecución de Charrette marca la retirada de sus compañeros de la Vendée, aunque persisten algunos disturbios esporádicos. Habrá que esperar hasta 1802 y las nuevas leyes sobre la leva militar para que el oeste recupere cierta serenidad.

S19 El siglo de las “transformaciones fallidas”

Bretaña recupera la paz bajo el Primer Imperio (1804-1815), aunque sale muy debilitada del período revolucionario. Tras haber controlado el comercio marítimo durante dos siglos, por falta de medios, la región debe regresar a la agricultura, sin conseguir todavía desarrollarla de forma productiva. Las miserables condiciones de vida de las familias numerosas y la llegada del ferrocarril , en 1857 a Rennes y en 1865 a Nantes, provocan una emigración masiva hacia la región parisina, donde muchos de ellos se enfrentarán a una decepción, al no encontrar en su mayor parte más que trabajos de baja remuneración.

Al tiempo que la industria y el comercio marcan la pauta, aparece un nuevo recurso: el turismo . Bretaña y sus variopintos paisajes atraen a intelectuales como Flaubert y Maupassant, luego a pintores reunidos en torno a Gauguin, que acuden a Bretaña para descansar desde mediados del s. XIX. A partir de 1880, la región se convierte en un destino muy demandado. Puertos deportivos, chalets, hoteles y casinos distinguen a las ciudades costeras, como Dinard o La Baule. Bretaña se pone de moda y los historiadores estudian su pasado. En 1805, Jacques Cambry es uno de los primeros en interesarse por el patrimonio bretón, mientras que Théodore d’Hersart de la Villemarqué compila los escritos bretones de siglos anteriores en el Barzaz Breiz .

Con respecto a la política, el siglo está marcado por cierto sopor salpicado de movimientos sociales. Habrá que esperar hasta 1898 para la fundación de la Unión Regionalista Bretona . Sus reivindicaciones, bastante moderadas, tienen por objeto la conservación de la lengua y la cultura bretonas, amenazadas por la centralización. En 1899 aparece el diario Ouest-Éclair , rebautizado como Ouest-France en 1944 y líder de la prensa francesa desde 1975.

Las Guerras Mundiales En bretaña 1914-1945

Durante la guerra de 1914-1918, Bretaña sufre 150.000 bajas, un 12% del total na­­cional. La guerra exacerba de nuevo los ideales nacionalistas, haciendo resurgir el temor de que se produzca la desaparición de las características propias de Bretaña. En 1919 aparece el primer número de Breiz Atao (Siempre Bretaña), revista que se posiciona claramente a favor de la identidad y la lengua bretonas. En 1924 estalla la huelga de los sardineros de Douarnenez, los “Penn Sardines” , que durará cuarenta y dos días. Joséphine Pencalet, figura destacada du­­rante la huelga, es la primera mujer que sale elegida en una votación en Francia, pero su elección es invalidada debido a que las mujeres no poseen derecho al voto. La crisis de 1929 golpea a Bretaña, provocando el cierre de muchas fábricas. Los independentistas se reúnen en 1931 en el seno del Partido Nacional Bretón (derivado de una primera formación en 1911), mientras que los más radicales fundan la organización secreta Gwenn Ha Du , causante de varios atentados en 1932.

Los habitantes de la isla de Sein son los primeros en responder a la llamada del 18 de junio de 1940 , organizando servicios de enlace entre Inglaterra y Francia para el transporte de los miembros de la Resistencia. Llega cerca de un millón de refugiados procedentes de la región parisina. La Resistencia es especialmente activa en esta región, en las costas occidentales y en sus bosques.

Sin embargo, algunos nacionalistas ven en la ocupación alemana una oportunidad para la independencia de Bretaña, con la promesa implícita de los di­­rigentes del Tercer Reich. Dichos nacionalistas son poco numerosos, pero pueden ser radicales, como los milicianos del Bezen Perrot , o el director de Radio-Rennes, Roparz Hermon, pagado por los nazis. Objeto de hostilidad por parte de la mayoría de los bretones, tras la liberación serán severamente juzgados y, algunos, incluso ejecutados. En 1941, el Gobierno de Vichy separa el departamento de Loire-Atlantique de Bretaña. Los movimientos de resistencia , reunidos bajo el mando del general Audibert, desempeñan un papel fundamental durante la guerra: en 1944, los maquis bretones se encargan de obstaculizar el paso de los alemanes hacia Normandía. En agosto de 1944, el general Patton libera Bretaña, a excepción de Brest, Lo­­rient, St-Nazaire y Douarnenez, tomadas y destruidas por los alemanes.

2ª mitad del s. XX

En 1951, la formación del CELIB (Comité para el Estudio y el Fomento de los Intereses Bretones), permite la optimización de los recursos de Bretaña (tierras fértiles, potencial dentro del sector del turismo y la economía avanzada) y la rec­­tificación de sus puntos débiles (una re­­gión mal comunicada por carretera y ferrocarril, un desarrollo en estado embrionario y una fuerte emigración).

El CELIB es el origen del Plan bretón (1956), cuyo objetivo es abrir Bretaña al mundo, gracias a autovías gratuitas y medidas en favor de la descentralización. Desde el principio de los años sesenta, su influencia ha quedado patente. Despega el turismo masivo. La agricultura se especializa y ve cómo sus rendimientos se multiplican, aunque no sin efectos perversos. Se instalan numerosas fábricas. En 1966, la central maremotriz del Rance y la central nuclear de Brennilis marcan la entrada de Bretaña en el mundo moderno. Sin embargo, en 1967, el naufragio del Torrey Canyon y la marea negra provocada por éste se siente por primera vez cómo el precio a pagar por dicha modernidad.

Durante la década de los setenta, se crean los parques naturales de Armórica y Brière. Se asiste a un resurgimiento de la identidad bretona , que se manifiesta en numerosos festivales. Cantantes y escritores devuelven todo su brillo a la identidad y al pasado bretones.

Un rápido despegue económico

Aunque afectada por la marea negra del Amoco Cádiz en 1978, Bretaña continuó con ese marcado desarrollo durante la década de los ochenta, principalmente gracias a la implantación de industrias punteras y a la llegada del TGV, que ha culminado su proceso de apertura. En 1992, un 60% de Bretaña votó “Sí” al referéndum sobre el Tratado de Maastricht, mientras que en el resto de Francia el “Sí” sólo alcanzó un 51,05%. Esto provocó violentas manifestaciones de pescadores y agricultores; llegando a incendiar el Parlamento de Rennes.

En la década de los noventa, la crisis de las vacas locas se suma a las crisis de la agricultura y la pesca, al tiempo que una tercera marea negra, provocada por el naufragio del Erika (1999), vuelve a contaminar sus costas. El equilibrio ecológico de la región, también amenazado por la aparición de algas verdes y el alto nivel de nitratos, se tiene en cuenta más que nunca.

Ciudades desaparecidas bajo el mar: ¿verdad o mentira?

Los vestigios más antiguos de la prehistoria, que datan de la edad del fuego, se encuentran en zonas actualmente cubiertas por el mar: en las rías de Auray y en las del norte de Finisterre. Restos de asentamientos y tallas de piedra quedaron sumergidos con el deshielo de los grandes glaciares hace unos 10.000 años. Este acontecimiento histórico ha dado lugar al mito de las ciudades engullidas por el mar, como la ciudad de Ys en la bahía de Douarnenez.